Yo-Yo Ma. Foto de Brantley Gutierrez, foto de prensa de Opus 3 Artists.
El viernes 16 de octubre de 2026 abrimos en Spotify las páginas de cuarenta violonchelistas, vivos y muertos, solistas de concierto y fenómenos de YouTube, y leímos los oyentes mensuales de cada uno: las personas que en veintiocho días han reproducido al menos una de sus canciones. Primero, Yo-Yo Ma, con 3,8 millones. Segundos, Apocalyptica, una banda finlandesa de metal nacida de cuatro violonchelistas, con 3,7 millones. Siguen Gautier Capuçon con 2 millones, Sheku Kanneh-Mason con 1,8, Hauser con 1,3, Peter Gregson con 955.900, 2Cellos con 875.800, Mischa Maisky con 768.400, Mstislav Rostropóvich con 760.500 y Jian Wang con 549.200.
Hace una semana, entre las sopranos, mandaban los muertos. Aquí ocurre lo contrario. Entre los diez primeros solo uno ya no vive, Rostropóvich, fallecido en Moscú en 2007, y es noveno. Tres de los diez puestos son para el crossover: Apocalyptica, 2Cellos y Hauser, que es la mitad de 2Cellos. En Spotify el violonchelo es un instrumento joven, y a menudo vive lejos de la sala de conciertos.
Yo-Yo Ma, él solo, tiene más oyentes que Luciano Pavarotti, que ese mismo día sumaba 3,6 millones. Andrea Bocelli tiene 9. Bruno Mars, el primero de toda la plataforma, 129,6. Y hay una coincidencia que no buscamos: Mischa Maisky, octavo, tiene 768.400 oyentes, la misma cifra que el sábado pasado tenía Maria Callas, primera entre las sopranos. El octavo violonchelista vale lo que la primera voz.
La canción más escuchada de Yo-Yo Ma es el Preludio de la Primera Suite de Bach, dos minutos y medio de violonchelo solo. Luego vienen el Cisne de Saint-Saëns y la Canción de cuna de Brahms con Kathryn Stott al piano, y en sexto lugar «Gabriel’s Oboe», el tema que Ennio Morricone escribió para La misión de Roland Joffé en 1986 y que Ma grabó en 2004 con la Roma Sinfonietta, dirigida por el propio Morricone.
Apocalyptica nació en Helsinki en 1993, con estudiantes de la Academia Sibelius, y su primer disco, de 1996, se titulaba Plays Metallica by Four Cellos. Hoy sus cinco canciones más escuchadas tienen todas un cantante invitado. En cabeza está «I Don’t Care», de 2007, con Adam Gontier de Three Days Grace. La primera canción acreditada solo a ellos llega en sexto lugar, y es «Nothing Else Matters» de Metallica: la versión con la que empezó todo. El segundo violonchelista más escuchado del mundo es una banda que hace de orquesta para una voz de rock.
Capuçon, nacido en Chambéry en 1981, debe el tercer puesto a Satie: la Primera Gymnopédie orquestada, luego «Una mattina» de Ludovico Einaudi, la de Intocable, y en quinto lugar el tema de Mia y Sebastian de La La Land. Sheku Kanneh-Mason, que a los diecinueve años tocó en la boda de Enrique y Meghan, en mayo de 2018, tiene como primera canción el Cisne con sus hermanas Isata y Jeneba. En el décimo puesto hay una nana de Eric Whitacre grabada con todos sus hermanos: siete Kanneh-Mason en la misma pista.
Hauser y Luka Šulić fundaron 2Cellos en 2011, el año en que su versión de «Smooth Criminal» dio la vuelta a YouTube. Hoy el dúo reúne 875.800 oyentes, Hauser por su cuenta 1,3 millones, Šulić 265.400. La primera canción de 2Cellos es «Now We Are Free», de Gladiator, de Hans Zimmer, Lisa Gerrard y Klaus Badelt; siguen «Despacito» y «Thunderstruck» de AC/DC. Hauser, por su lado, se mantiene arriba con el Aire en la cuerda de sol de Bach, «Nessun dorma» y «Caruso» de Lucio Dalla. El repertorio de Pavarotti, sin Pavarotti.
La mejor historia está en el noveno puesto. La canción más escuchada de Rostropóvich, el hombre que el 11 de noviembre de 1989 tocó Bach ante el Muro de Berlín recién abierto, es la Escena de El lago de los cisnes de Chaikovski. Ahí no toca el violonchelo: dirige a la Filarmónica de Berlín, en una grabación de 1978 para Deutsche Grammophon. Cuatro de sus diez canciones vienen de esas suites de ballet, con la batuta en la mano. Un peldaño por encima, por menos de ocho mil oyentes, está Maisky, nacido en Riga en 1948, que según su biografía oficial es el único violonchelista que estudió con Rostropóvich y con Gregor Piatigorski. El alumno ha superado al maestro.
Jian Wang, décimo, debe su puesto a un panda. Cinco de sus diez canciones proceden de la banda sonora de Kung Fu Panda 3, escrita por Hans Zimmer en 2016, donde el violonchelo solista es el suyo, junto al piano de Lang Lang. Undécima, a menos de tres mil oyentes, Camille Thomas, la primera violonchelista con un contrato en exclusiva con Deutsche Grammophon: seis de sus diez canciones son de Philip Glass, al que dedicó el disco publicado el 18 de septiembre.
Se quedan fuera nombres de peso. Jacqueline du Pré es decimotercera con 435.600 oyentes, y entre sus diez canciones está el Concierto de Elgar entero, los cuatro movimientos, en la grabación de agosto de 1965 con la London Symphony Orchestra y John Barbirolli. El lunes se cumplirán treinta y nueve años de su muerte, el 19 de octubre de 1987; la esclerosis múltiple la había apartado de los escenarios en 1973. Pau Casals, el primero en grabar todas las Suites de Bach, entre 1936 y 1939, tiene 101.600. Piatigorski, el maestro de Maisky, apenas 3.500. Hildur Guðnadóttir, violonchelista islandesa ganadora del Óscar por la música de Joker, tiene 343.000, y su primera canción es «Bathroom Dance». Los italianos: Giovanni Sollima 38.000, Mario Brunello 10.400, Enrico Dindo 3.100.
Una advertencia antes de tomar estas cifras al pie de la letra. Spotify redondea, y cuenta los oyentes de un perfil, no de una persona. Casals figura con su nombre catalán, Pau. Jacqueline du Pré tiene una segunda página, compartida con Daniel Barenboim y la Filarmónica de Israel, con 4.500. Un grupo cuenta como uno solo, mientras que ocho de las diez canciones de Šulić son grabaciones de 2Cellos acreditadas también a él. Hemos contado la página principal de cada uno.
Rostropóvich pasó la vida consiguiendo que Shostakóvich, Prokófiev y Britten escribieran para el violonchelo. Hoy su canción más escuchada la grabó sin tocar el instrumento.
