del Coro de Melos
Primer capítulo de un retrato en tres entregas. La vida, el oficio y las rarezas de un violonchelista que escribe él mismo su repertorio.
Palermo, 24 de octubre de 1962. En casa de los Sollima la música ya tiene una dirección precisa: el padre, Eliodoro, nacido en Marsala en 1926, es compositor y enseña composición en el Conservatorio Vincenzo Bellini. El hijo crece entre sus papeles y sale de ellos con dos diplomas obtenidos en el mismo centro, violonchelo con Giovanni Perriera y composición con su padre. Es una herencia que Giovanni nunca ha ocultado: todavía hoy, en los recitales a dúo, puede ocurrir que en el programa figure un Aria de Eliodoro escrita en 1945, interpretada junto a Beethoven.
La carrera arranca del repertorio, como corresponde, y pronto se abre en todas direcciones. Sollima toca con Claudio Abbado, Riccardo Muti, Martha Argerich, Yo-Yo Ma, Katia y Marielle Labèque, Yuri Bashmet; con la Chicago Symphony, la Royal Concertgebouw, la Budapest Festival Orchestra; y con la otra mitad del mundo, Patti Smith, Stefano Bollani, Paolo Fresu. El primer disco a su nombre, Aquilarco, sale en 1998 en Point Music y lo produce Philip Glass. Seguirán una docena más, para Sony, Egea y Decca.
El violonchelo, en sus manos, ha sonado en el desierto del Sáhara, bajo el agua y esculpido en hielo.
La lista de lugares dice mucho del personaje. Alice Tully Hall y Carnegie Hall en Nueva York, Wigmore Hall en Londres, la Salle Gaveau en París, La Scala, el Suntory Hall de Tokio, la Ópera de Sídney; y a la vez el Knitting Factory, el local de la escena experimental neoyorquina. Luego los lugares que una sala no puede ofrecer: el Sáhara, un concierto bajo el agua y el violonchelo de hielo construido por el escultor Tim Linhart, protagonista del documental N-Ice Cello, estrenado en 2021. Un instrumento que suena mientras la temperatura lo permite y después vuelve a ser agua.
El Sollima compositor sigue la misma lógica. Escribe para el teatro y para el cine, para Peter Greenaway, John Turturro, Bob Wilson, Carlos Saura, Marco Tullio Giordana, Peter Stein, Karole Armitage, Carolyn Carlson. En 2002 el Teatro Massimo de Palermo pone en escena su ópera Ellis Island; en 2020 se estrenan Il Libro della Giungla y Acqua profonda; en 2023 sale la banda sonora de Cento domeniche, de Antonio Albanese. En 2007 el videoclip de Sogno ad occhi aperti, animado por el noruego Lasse Gjertsen, da la vuelta a la red. En 2015 firma el logotipo sonoro de la Expo de Milán y toca en la inauguración del nuevo museo de la Piedad Rondanini de Miguel Ángel.
También escribe mucho para sus colegas. Su pieza más conocida, Violoncelles, vibrez!, se ha convertido en un clásico para cualquiera que toque el instrumento, de los conjuntos de los conservatorios a los grandes solistas. En sus programas conviven una sonata de Beethoven, Kashmir de Led Zeppelin y Chop Suey! de System of a Down, y el resultado, escuchado en directo, tiene una coherencia que sobre el papel no se imagina: la misma energía física, el mismo arco que muerde la cuerda.
Desde 2010 enseña en la Accademia Nazionale di Santa Cecilia, que lo ha nombrado Académico.
Una parte de la biografía está en los archivos. Sollima ha sacado a la luz la música de Giovanni Battista Costanzi, violonchelista romano del siglo XVIII, de quien ha grabado sonatas y sinfonías para el sello Glossa: un compositor olvidado que vuelve a sonar gracias a un colega nacido dos siglos y medio después, y cuya historia Melos contará pronto. En octubre de 2018 la Cello Biennale de Ámsterdam le concedió el Anner Bijlsma Award. Toca un violonchelo de Francesco Ruggieri construido en Cremona en 1679.
En 2012, en el Teatro Valle ocupado, funda con Enrico Melozzi los 100 Cellos, la orquesta abierta a cualquiera que toque el violonchelo, y en 2013 y 2014 es director artístico de La Notte della Taranta. De aquella noche romana de 2012 arranca una historia de amistad y de escenario con la Orchestra Notturna Clandestina, que es el tema de la segunda entrega de este retrato. La tercera volverá atrás tres siglos, a Costanzi y a la Roma que amaba las músicas desmesuradas.
El domingo 15 de noviembre Giovanni Sollima es invitado de The Classical Rave Party, la velada que cierra el Romaeuropa Festival 2026 en la Sala Santa Cecilia del Auditorium Parco della Musica Ennio Morricone, en colaboración con la Accademia Nazionale di Santa Cecilia. La mañana de ese mismo día, en la misma casa, tocan los 100 Cellos. Entradas en romaeuropa.net, TicketOne y Vivaticket.
